Verdes colinas de africa

Verdes colinas de africa.

Editorial:
DEBOLSILLO
Año de edición:
ISBN:
978-84-9989-485-0
Páginas:
288
Colección:
DEBOLSILLO CONTEMPORANEA
9,95 €
IVA incluido
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-El novelista norteamericano más importante del siglo xx.William Faulkner Además de uno de los grandes narradores del siglo XX, Hemingway fue también un extraordinario cronista. Verdes colinas de Africa es una obra maestra del reportaje donde Hemingway cuenta la estancia de un mes -diciembre de 1933- en Africa, dedicado a una de sus grandes pasiones: la caza mayor. La luz africana, el paisaje febril, la excitación y la tensión que produce la cinegética se convierten para el autor en motivos de reflexión que van mucho más allá del safari y la simple narración turística. Como siempre, Hemingway logra elevar la anécdota a la categoría de mito, explorar la condición del hombre a través de sus instintos más primarios y, en definitiva, indagar en torno a la eterna cuestión de la muerte, el deseo y la supervivencia. Ernest Hemingway (1899-1961) forma ya parte de la mitología literaria universal, por su obra, su azarosa vida y su trágica muerte. Viajó por todo el mundo, vio de cerca varias guerras y participó en los ambientes artísticos de vanguardia. En 1954 obtuvo el Premio Nobel. Traducción de Damián AlouLas vivencias de Hemingway en Africa como cazador.Ernest Hemingway, nacido en 1899 en Oak Park, Illinois, forma parte ya de la mitología de este siglo, no solo gracias a su obra literaria, sino también a la leyenda que se formó en torno a su azarosa vida y a su trágica muerte. Hombre aventurero y amante del riesgo, a los diecinueve años se enroló en la Primera Guerra Mundial como miembro de la Cruz Roja. Participó en la guerra civil española y en otros conflictos bélicos en calidad de corresponsal. Estas experiencias, así como sus viajes por Africa, se reflejan en varias de sus obras. En la década de los años veinte se instaló en París, donde conoció los ambientes literarios de vanguardia. Más tarde vivió también en lugares retirados de Cuba o Estados Unidos, donde pudo no solo escribir, sino también dedicarse a una de sus grandes aficiones: la pesca, un tema recurrente en su producción literaria. En 1954 obtuvo el Premio Nobel. Siete años más tarde, sumido en una profunda depresión, se quitó la vida. Entre sus novelas destacan Adiós a las armas, Por quién doblan las campanas o Fiesta. A raíz de un encargo de la revista Life escribió El viejo y el mar, por la que recibió el Premio Pulitzer en 1953.

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